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La caídas pueden convertirse en milagros.

Los errores en camino.

Los crepúsculos en fruta madura. Y sus nubes en ansiadas tazas de café y pan caliente.

La islas en rocío.

Las olas en cristal. Y las que corren por las venas en ángeles sin sombra.

El orgullo en agua. Y el corazón en un redoble de tambores.

Lo invisible en imprescindible.

El frío en anhelo.

La oscuridad en luz intermitente. Y palabras incoherentes como estas en lágrimas.

Espinosa ternura la de la memoria,que despierta para recordarme que dormía en la punta de un iceberg; en la que declina justo hacia el fondo del mar.









Indra.