...







Penetra alguien los sueños
de mi corazón loco,
descendiendo con una melodía
que a olas te nombra,
inevitablemente…
la humedad aprisiona mis ojos
mientras te reclama el deseo.

Escapan de mi boca
trazas temblando de lamento
-ante el recuerdo-
y la luz de tu voz
-que me hace vida-
no calma el laberinto.

La desidia, aguja en el alma, 
saca de mi cuerpo
un mar de lágrimas...

Y más allá del abismo, 
justo cuando el abandono
hace mella en la entrega...

mis alas mueren saladas.







Indra.





Un lunes por la tarde...





Mi ritmo cardíaco ha cambiado, ni rastro del impulso de sus razones.

Voy siendo más mía con todas las consecuencias.

Aun así, en este poder de dominios…
tengo miedo de no volver a sentir sus golpes en el pecho,
sobre todo cuando el vuelo es la magia de ser feliz
acurrucada -un lunes por la tarde- entre tus ingles y tu sonrisa.  







Indra.