Introspeccionándo(me)



Crujir -una y otra vez-
las muñecas atrapadas en el desierto
hasta visualizar el agua que dividirá
-de nuevo-
los labios del ave que se agita.

Salvarme de las manos que débiles
no mantienen la imagen saciada de aquel nido.


Y devolver(me) la mirada.  





Indra.

3 comentarios:

  1. Te devuelvo la mirada, y los ojos siempre puestos en las palabras de tu alma.

    Un beso de lo más grande, mi Indra preciosa.

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  2. La mirada interior es la que más cuesta y a la vez la más necesaria.

    Dulces besos Indra y dulce semana.

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  3. ¿salvarte?

    Temo la ausencia de unos ojos con los que leer tu agua. temo la ausencia de unos labios donde beberte.

    Beso.

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