Agua...


Una glorieta en mitad de una ciudad 

puede ser un oasis

para quien llega por un camino de arenas.

Y una sonrisa el agua que entreabre tu boca.

Bebiendo de ella es cuando comprendes el por qué del destino.





Indra.

Ven...


Mano que apacigua mi espalda,
que sube, sonríe y aúlla
cuando sobrevuela mis cuentas,
deshaz la enredadera que ata mi sombra
y dame la dulce muerte que purifica todas mis islas.











Ahora




En el temblor del relámpago,
en el afán de tu mano desnuda,
en lo oculto de mi vientre,
allí donde siempre aguarda el sol,
hay olor de islas por descubrir.

Allí donde el amor
es una flecha rasgada por el viento,
flúyeme húmeda, atraviesa la tierra,
marca tus pasos, crece en mis dunas,
y rompe la selva.

Pero ahora,
ahora que la niebla es demasiado espesa...
para ser caricia.



Indra.